Geure bazterrak

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En el estudio, dedicando el cuadro a mano sobre el cartón antes de enviarlo. Los detalles también cuentan.
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El pelotari en plena jugada, con toda la fuerza en el brazo. Un gesto que cabe en la pintura.
Geure bazterrak
Un pintxo de aceitunas y anchoa, pequeño y de aquí. Los sabores también forman parte del paisaje.
Geure bazterrak
Una casa de entramado rojo y blanco, con terrazas al pie. Un rincón que se reconoce al primer vistazo.
Geure bazterrak
Un cartel antiguo con una bailarina sobre una concha. La ciudad vista con cariño.
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Un puerto lleno de barcas de colores y el monte al fondo. El mar a un paso de casa.
Geure bazterrak
Casetas de playa a rayas bajo un cielo de atardecer. Colores que ya pedían lienzo.
Geure bazterrak
Traineras a remo sobre el agua, todos a una. Fuerza y ritmo de mar.
Geure bazterrak
Un monumento de hierro frente al oleaje, en blanco y negro. Un lugar que se queda en la memoria.
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Un grupo de hombres con boina posando juntos, en una foto antigua. Gente de aquí.
Geure bazterrak
Un frontón al sol, con una figura diminuta delante. El sitio donde se juega y se pasa el rato.

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